Tuesday, December 26, 2006
MIRCEA ELIADE
(Bucarest, 1907 - Chicago, 22 de Abril de 1986) es el estudioso del hecho religioso que más ha marcado la orientación del conocimiento científico (histórico y fenomenológico) de las religiones en nuestro siglo. Rumano de nacimiento, tras sus estudios de filosofía estuvo tres años en la India (1928-1931). Se exilió de Rumanía y se instaló en París, donde residiría y publicaría hasta su marcha a los EE.UU. para culminar una ingente obra en la que no faltan ni las obras más especializadas, ni las introducciones más genéricas, pasando por colaboraciones en revistas, dirección de obras colectivas (la principal de ellas The Encycopaedia of religion) y narrativa.
1. Trayectoria humana e intelectual.
En 1949 publica su Tratado de historia de las religiones, donde afirma un método basado en una concepción coherente de los fenómenos religiosos como hechos con sentido propio. En 1956 sucede en Chicago a J. Wach en la cátedra de Historia de las Religiones, cátedra que desde 1985 llevaría su nombre. Junto con E. Jünger publica Antaros (1960-1971), investigación sobre el mito y el símbolo. Con J.M. Kitagawa y Ch. M. Lang edita la revista History of religions. La máxima expresión de su obra es la Historia de las creencias y de las ideas religiosas (1967), en la que a una vasta documentación, añade una fecunda capacidad de extraer la unidad fundamental de los fenómenos religiosos, unidad que se basa en una determinada dimensión del hombre, que a su vez constituye una forma característica de realizar su humanidad: el “homo religiosus”.
Influido por C.G. Jung y su idea de los arquetipos, identifica lo religioso como un constituyente de la conciencia humana, buscando entre lo inconsciente elementos trascendentes. Los fenómenos religiosos serían expresiones de unas experiencias religiosas fundamentales.
Para él, la Historia de la Religión debe ser una disciplina global. Sobre la base de los documentos aportados por los especialistas hay que aplicar el aparato conceptual histórico y crítico. Así se situaría en el marco histórico cada fenómeno religioso como una forma determinada de hierofanía. Después vendría el momento fenomenológico, en el que se intentaría descifrar el sentido profundo de cada hierofanía sobre la base de una comprensión autónoma (no evolucionista ni reduccionista) de cada forma religiosa, por primitiva que sea. En la hierofanía, lo sagrado se hace patente, el comportamiento del hombre religioso es el punto de encuentro con lo sagrado. En un tercer momento hay que situar el significado de ese fenómeno religioso entre otros fenómenos del espíritu humano para hallar su verdadero mensaje transhistórico: es la tarea hermeneútica.
Habría dos vías hermeneúticas. Por un lado lo que significa para el homo religiosus que vive la experiencia hierofánica. En este nivel, el símbolo, el mito y el rito son elementos constitutivos de la vivencia espiritual del hombre arcaico. Por otra parte tenemos el mensaje que el homo religiosus transmite al hombre moderno. De este modo se logra el fruto de la aportación de lo religioso a la cultura y a la construcción de un nuevo humanismo para el hombre moderno y sus demandas espirituales. El fin último de esta hermeneútica sería la unidad espiritual de la humanidad sobre la base de la experiencia de lo sagrado vivida por el homo religiosus. El método que servirá a esta hermeneútica es el comparativo genético de G. Dumézil.
Así pues, vemos en la obra de Mircea Eliade una triple dimensión para abordar una misma realidad: el hecho religioso. Los tres enfoques, solidarios entre sí, son el histórico, el fenomenológico y el hermeneútico. Y su desarrollo se hace en torno a dos ejes: lo sagrado y el símbolo. La Historia de las Religiones tiene por tarea pues, el descubrimiento y comprensión del comportamiento del homo religiosus, como expresión de su experiencia de la dimensión sacral de la existencia. La realización de esta tarea mostrará que el hecho religioso es un fenómenos universal que funda una estructura de lo real, revela la existencia de lo sobrenatural y resulta normativo para la conducta del hombre.
2. La experiencia de lo sagrado en Mircea Eliade .
Desde un estudio pormenorizado de las religiones a lo largo de la historia, Mircea Eliade avanza en la comprensión del aspecto universal de lo religioso, por cuanto halla en él una manifestación de la unidad de la conciencia humana. Hay un homo religiosus que en la multiplicidad de formas religiosas busca una misma y primordial relación con lo sagrado. Y es más, esta relación manifiesta en parte lo más humano del hombre. La historia de las religiones se convierte así en una fenomenología de la experiencia religiosa y una hermeneútica de las formas en las que se vive dicha experiencia. Las distintas religiones en las distintas épocas de la historia son distintas posibilidades de una misma experiencia de pensamiento.
Lo religioso existe porque hay una estructura de la conciencia humana basada en la relación con lo sagrado. No se trata de un estadio más de la humanidad, sino de un constituyente de la conciencia humana. Explicar desde fuera tal experiencia se presenta como tarea imposible, pues no podría dar cuenta de su verdadera razón de ser. La comprensión de lo religioso implica la aceptación de su propia significación: lo sagrado es la dimensión humana -en cuanto experiencia subjetiva y en cuanto relidad objetiva que motiva esa experiencia- de inserción en una totalidad que permite al hombre tomar conciencia de que es tal hombre.
El hombre se halla enfrentado a una situación límite que le configura: la historia, el devenir, la fugacidad temporal. Ante esa experiencia límite (limitadora y situadora) el hombre se capta como algo efímero y se ve empuja a salir de esa finitud, superar esa condición histórica. El pensamiento socorre al hombre en su huida hacia delante. Pero el pensamiento religioso da un paso más y afirma al hombre en la existencia por su relación con la realidad de lo sagrado. A través de los procesos de iniciación: mito y rito, el hombre es comprende a sí mismo y su situación en el mundo, sobre la seguridad de que es lo sagrado lo que sostiene toda la realidad.
La sacralidad es fuente de lo real, sustrae al hombre y al mundo de un devenir incierto y afirma la existencia sobre un cimiento de realidad que llena de significado toda la experiencia humana. Por eso lo sagrado es ante todo poder (Van der Leew), fuerza que no sólo subsiste como algo diferente, totalmente otro (Rudolf Otto), sino que da consistencia a todo lo demás. Lo que no es sagrado es profano, inconsistente por sí mismo, fenoménico frente a la esencialidad última de lo sagrado. Esta ruptura ontológica entre lo sagrado y lo profano es vivida en las iniciaciones como paso al nivel de lo verdaderamente real.
La historia de las religiones estudia las manifestaciones de lo sagrado, las hierofanías, cuya comprensión es vía de comprensión de todo el fenómeno religioso. Hay una dialéctica por la que lo sagrado se manifiesta siempre a través de lo profano, arrancando una parcela de la realidad profana y transformándola sin por ello reducirse a ella. Lo sagrado se muestra en la hierofanía, en la realidad que hace de sino suyo, como presencia significada. Espacios y tiempos sagrados apuntan al centro de todo y al tiempo fundante, ambos esenciales frente a todo lo que no es esencial. Mitos y ritos permiten pasar de nuestra realidad al punto focal de toda realidad.
Es el pensamiento simbólico el que permite interpretar el significado de las formas religiosas, de los mitos y los ritos. Pero para ello es necesaria una hermeneútica propia basada en pasar de la explicación -traducción de un fenómenos aun lenguaje común- a la comprensión o captar lo que la cosa es desde ella misma. El símbolo no es un concepto ni una forma de especulación, sino que permite captar directamente el misterio consistente en que las cosas, tienen un comienzo que nos sugiere lo que las precede, algo que concierne de forma fundamental a la existencia humana. El símbolo se dirige pues a la existencia para hacerle reconocer un sentido que sólo ella puede vivir en solidaridad con el cosmos, por eso tiene el símbolo una dimensión religiosa y por eso la experiencia religiosa se expresa y comprende simbólicamente.
Como expresión privilegiada del pensamiento simbólico tenemos el mito, cuyas palabras se enraízan en el misterio y facilitan la irrupción de lo divino en el mundo. Las historias que cuentan los mitos relacionan al hombre con lo absoluto y lo sitúan y fundamentan en la existencia, precisamente por su relación con lo absoluto. Los momentos y gestos que trasmiten los mitos (especialmente el momento del origen) son paradigmas, modelos que traspasan la historia.
Así las cosas, la historia de las religiones no se puede quedar en contar las variedades de las formas religiosas, sino que ha de ser exploración de la experiencia religiosa del hombre, contribuyendo al conocimiento de las profundidades de la humanidad, donde lo religioso está presente como primera estructura del existir humano en el mundo. Por esa línea, el estudio de las religiones ayuda a comprender qué somos, y en ese sentido forma parte de la empresa necesaria de fundar un nuevo humanismo, basado en parte en el reencuentro con la dimensión de lo sagrado.
En historia de las religiones, “toda” manifestación de lo sagrado es importante. Todo rito, todo mito, toda creencia o figura de divina refleja la experiencia de lo sagrado, y por ello mismo implica nociones de “ser”, de “significación” y de “verdad”. Como ya dije en otra ocasión, <>{La nostalgie des Origines, 1969}. En una palabra, lo “sagrado” es un elemento de la estructura de la conciencia. En los niveles más arcaicos de la cultura, “el vivir del ser humano” es ya de por sí un “acto religioso”, pues tomar el alimento, ejercer la sexualidad y trabajar son actos que poseen un valor sacramental. Dicho de otro modo: ser -o más bien hacerse- “hombre” significa ser “religioso”
{Historia de las creencias y de las ideas religiosas, vol.I, Prefacio, p.15}.
4. Bibliografía en Castellano.
Extraída de El Vuelo mágico, (edición y traducción de Victoria Cirlot y Amador Vega),Siruela, madrid 1995, 251-255 y de la página web de J. Garrigós cuyo enlace viene más abajo; actualizada el 17 de Enero de 2005.
[Título (lugar y año de la primera edición original) editorial, lugar, año de la 1ª edición en castellano]
- Los rumanos. Breviario histórico (Lisboa 1943), Estylos, madrid 1943.
- La noche bengalí (bucarest 1933), Emecé ditores, Buenos Aires 1951.
- El mito del eterno retorno (París 1949), Alianza-Emecé, Madrid-Buenos Aires 1952; 4ª, 1982; Alianza Editorial, Madrid 1972; Planeta Agostini, barcelona 1985; Altaya, barcelona 1995.
- Tratado de Historia de las Religiones (París 1949; 8ª, 1975), Madrid 1954; Cristiandad, Madrid 1974; Ediciones Era, México, 1972.
- Imágenes y símbolos (París 1952), taurus, Madrid 1955; reimpr. hasta 1992; Planeta Agostini, barcelona 1994.
- Herreros y alquimistas (París 1956), Taurus, Madrid 1959 alianza Editorial, Madrid 1990; Ediciones del Prado, 1994.
- El chamanismo y las técnicas del extasis (París 1951) FCE, México y Buenos Aires 1960; reimpr. hasta 1993.
- Técnicas de yoga (París 1948), Compañía General Fabril Editora, Buenos Aires 1961.
- Mitos, sueños y misterios (París 1957), Compañía general Fabril Editora, Buenos Aires 1961; Grupo Libro 88, Madrid 1991.
- Lo sagrado y lo profano (París 1956), Guadarrama, Madrid 1967; Labor, Barcelona 1992.
- Mito y realidad (París 1963), Guadarrama, Madrid 1968.
- Mefistófeles y el Andrógino (París 1962), Guadarrama, Madrid 1969; Labor, Barcelona 1984.
- La búsqueda (Chicago y Londres 1969), Megalópolis, Buenos Aires 1971.
- Iniciaciones místicas (Nueva York 1958), Taurus, Madrid 1975.
- Introducción a las religiones de Australia, París 1972), Amorrortu, Buenos Aires 1975.
- El yoga. Inmortalidad y libertad (París 1954), La Pléyade , buenos Aires 1977; FCE, México 1991.
- Ocultismo, brujería y modas culturales (Chicago y Londres 1976), Marimar, Buenos Aires 1977.
- Historia de las creencias y las ideas religiosas I. De la prehistoria a los misterios de Eleusis. Trad. Jesús Valiente Malla. (París 1976), Cristiandad, Madrid 1978. Reeditado a partir de 1999 por Paidós Orientalia.
- Fragmentos de un diario (París 1973), Espasa Calpe, Madrid 1979.
- Historia de las creencias y las ideas religiosas II. De Gautama Buda al triunfo del cristianismo, Trad. Jesús Valiente Malla. Cristiandad, Madrid 1979. Reeditado a partir de 1999 por Paidós Orientalia
- Historia de las creencias y las ideas religiosas III. De mahoma a las teologías ateas contemporáneas, Trad. Jesús Valiente Malla. Cristiandad, Madrid 1983. Reeditado a partir de 1999 por Paidós Orientalia.
- Historia de las creencias y las ideas religiosas IV. Las religiones en sus textos, Trad. Jesús Valiente Malla. Cristiandad, Madrid 1980. Reeditado a partir de 1999 por Paidós Orientalia.
- La prueba del laberinto (París 1979), Cristiandad, Madrid 1980.
- Medianoche en Serampor. trad. J. Jordá (París 1956), Anagrama, barcelona 1981.
- El secreto del doctror Honnisberg (Bucarest 1940), en Medianoche en Serampor, Anagrama, Barcelona 1981.
- Las promesas del equinoccio (1980), Taurus, Madrid 1982.
- El viejo y el funcionario (París 1968), Laia, Barcelona 1984.
- De Zalmoxis a Gengis-Kahn, Cristiandad, Madrid 1985.
- Metodología de la historia de las religiones, editores: Mireca Eliade y Joseph Kitagawa (Chicago 1965), Paidós, Barcelona 1986.
- Pratañjali y el yoga (París 1962), Paidós, Barcelona 1987.
- A la sombra de una flor de lis. Las zanjas. Una fotografía de hace 14 años. La hija del capitán. El adivinador de piedras, trad. M. Mansour, FCE, México, 1990.
- Cosmología y alquimia babilónicas (Bucarest 1937), Paidós, barcelona 1993.
- El burdel de las gitanas. Les trois graces. El puente, trad. Mª Teresa Gallego e I. Reverte, Siruela, Madrid, 1994.
- El burdel de las gitanas, Siruela, Madrid 1994.
- La señorita Cristina,, (Bucarest 1936) trad. J. Garrigós, Lumen, Barcelona, 1994.
- La novela del adolescente miope, trad. A. Hernández, Ed. Monte Avila, Caracas, 1995.
- Boda en el cielo (Bucarest 1938), trad. J. Garrigós, Ronsel, Barcelona 1995.
- El vuelo mágico, Siruela, Madrid 1995.
- La India (Bucarest 1935), prólogo de Mircea Handoca, trad. J. Garrigós. Herder, Barcelona 1997.
- Diario íntimo de la India : 1929-1931, trad. J. Garrigós, Pre-Textos, Valencia, 1997.
- La noche de San Juan (como La forêt interdit, París 1955), prólogo de Mircea Handoca, trad. J. Garrigós, Herder, Barcelona, 1998.
- Los jóvenes bárbaros, trad. J. Garrigós, Pre-Textos, Valencia, 1998.
-El tiempo de un centenario. Dayan, trad. J. Garrigós, Kairós, Barcelona, 1999.
- Las diecinueve rosas, trad. J. Garrigós, Kairós, Barcelona, 1999.
- Relatos fantásticos (Uniformes de general, Ivan, 12000 cabezas de ganado y Un hombre grande). trad. del rumano al francés de Alain Paruit; Paris: Gallimard, 1981
- Maitreyi, trad. J. Garrigós, Kairós, Barcelona, 2000.
- Diario 1945-69, trad. J. Garrigós, Kairós, Barcelona, 2001.
- Diario portugués (1941-45), trad. J. Garrigós, Kairós, Barcelona, 2001.
- Isabel y las aguas del diablo, trad. y prologado por J. Garrigós, Espasa Calpe, Madrid, 2003.
5. Enlaces sobre M. Eliade
http://es.geocities.com/eliade_es/
http://inicia.es/de/aribas/eliadee.html
http://www.pedroengel.cl/biblio/religiones.htm
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Mircea Eliade
Introducción
Entre los estudiosos de las religiones el nombre de Eliade es un referente obligado. Sus ensayos, tratados o su Historia de las creencias religiosas son y han sido fuentes obligadas de estudio.
Algunos de estos estudios ya habían sido traducidos y publicados en nuestro país, pero también habían sido olvidados o descatalogados. Hoy se vive una auténtica fiebre de reedición o nueva publicación de las obras de Eliade. Se rescatan ediciones, se amplía la oferta, y, lo que es sumamente indicativo, se publica también su obra narrativa y memorialística.
Quizás este rescate de la figura y obra de Eliade obedezca al creciente interés que la cuestión religiosa suscita en los círculos culturales que antes habían menospreciado la cuestión o la consideraban irrelevante. Como dijo el propio Eliade, parece que el “futuro será religioso o no será”. Incluso cuando este interés viene justificado por una visión sesgada: el papel de los fundamentalismos o de las motivaciones religiosas en los conflictos del presente y previsiblemente del inmediato futuro.
Sea como fuere, bienvenida sea la actualidad de Eliade. Pues, en efecto, en su inmensa obra late una curiosidad sin límites por el fenómeno religioso, una mirada aguda sobre su variedad y su profunda unidad. Seguir la obra de Eliade permite abismarse en las manifestaciones más diversas, de Oceanía a América, de las religiones primitivas a los fenómenos pseudoreligiosos de la modernidad. Su inmensa erudición podría llegar a abrumar, pero un estilo ágil y eléctrico permite que lectores de muy diverso nivel (desde el especialista hasta el aficionado) puedan gozar de sus enseñanzas.
Como es lógico en un intelectual de su envergadura, su obra se nutre y a la vez vivifica las disciplinas más diversas, de la antropología a la mitología, pasando por la historia o la sociología.
Siendo como fue, por su biografía personal e intelectual, un hombre ecuménico, él mismo había dicho que en principio sólo “pretendía ser un escritor rumano”. Y es que repasando pasajes de sus memorias, por ejemplo sus diarios de 1945-1948, se constata que su verdadera y declarada vocación era la de novelista. Por lo que parecería, según su propia confesión, que su ingente obra en el campo de la historia de las religiones fuera un mero accidente. Visto retrospectivamente, es seguro que Eliade pasa a la Historia por este “accidente”, más que por su obra narrativa, aunque ésta contenga algunas obras memorables. El destino le desmintió su vocación. Como también fue el destino o el azar, además de su voracidad y curiosidad, el que lo llevó a un periplo que, tras su nacimiento en Bucarest, se inicia en la India y concluye en EE.UU. Pero él quiso ser rumano. Y ciertamente, si repasamos, otros nombres ilustres de la intelectualidad rumana del siglo XX, veremos que un aire de familia los une. Citemos algunos de los más destacados: Emil Cioran (1911-1995) y Eugene Ionesco (1912-1994), con los que compartió amistad y exilio en Francia. El filósofo más “nihilista” del siglo XX (Cioran) y el creador del “teatro del absurdo” (Ionesco) comparten con Eliade una altura intelectual que obliga a preguntarse por las fuentes de esta generación rumana. Otros rumanos ilustres de la misma generación fueron Jean Negulesco (1900-1993) y Tristan Tzara (1896-1963), uno de los creadores del dadaísmo.
Una sólida formación, quizás más sólida por estar ubicados en un ambiente a priori “provinciano”, su pertenencia a un país que en la periferia sufre la crisis de la conciencia europea, el drama de la elección entre el supuesto “futuro luminoso de la humanidad” (el comunismo) y el apego a la tradición, pueden ser factores que expliquen la emergencia de esta generación. En unos condujo a la expresión de una conciencia desgarrada, como en Cioran o Ionesco; en otros, como Eliade, condujo a una búsqueda de las raíces de ese desasosiego, que serían las raíces religiosas. Él mismo había dicho que la razón de su vehemente investigación de las religiones es porque en ellas percibía “toda la nostalgia y el entusiasmo que percibo en el hombre moderno”.
Esta búsqueda no se circunscribe al ámbito que le sería propio, el de las religiones de Occidente. Su impulso es más universal, y se dirige en primer lugar hacia Oriente. En efecto, a los 21 años de edad (en 1928) se traslada a India para ampliar sus estudios y preparar la que sería su tesis doctoral. En sus tres años de estancia traba conocimiento con Dasgupta, ilustre historiador de las religiones y filosofías de la India (véase su monumental History of Indian Philosophy, en 5 volúmenes), y también con la hija de éste, lo cual incomodó al maestro. Regresó a Bucarest en 1931 donde ejercería la docencia, pero ya “tocado” por ese aire orientalista de profundo respeto por el hecho religioso.
Fruto de ese profundo conocimiento de las religiones de Oriente es la publicación más adelante de su tesis en francés: es la conocida obra Yoga. Inmortalidad y libertad. En ella ya se observan los rasgos propios de su aproximación metodológica y de su estilo: el yoga es abordado en cuanto escuela específica, en cuanto práctica del conjunto indisoluble cuerpo-mente, y como hilo presente en todo el recorrido de las creencias y de las religiones indias (con interesantes incursiones en los paralelismos que pueden establecerse entre las prácticas yóguicas y otras de otras latitudes o épocas, por ejemplo la kenosis de los monjes ortodoxos del Monte Athos). Es decir, una presentación en profundidad, “desde dentro” y a la vez histórica, y por otra parte repleta de sugerencias, de apuntes transversales.
Esas características se mantienen y se desarrollan a lo largo de sus posteriores estudios y publicaciones. Con una actitud desbordante y una inmensa capacidad de trabajo, tal como atestiguan sus diarios de sus primeros años de exilio. Pues, en efecto, en 1940, ya iniciada la II Guerra Mundial, abandona Rumanía por motivos personales y políticos, y tras estancias en Lisboa y Londres se instala en París en condiciones muy precarias. Sin recursos, en una habitación gélida en los inviernos, escribe y estudia en jornadas de 15 horas de trabajo. En ellas intenta hacer compatible su labor ensayística y la narrativa, aunque el reconocimiento, que tarda en llegar, le viene del lado de la ensayística.
Finalmente, ya con un reconocimiento creciente, es llamado a Estados Unidos en 1956, donde se instala y es admitido en la Universidad de Chicago. En esa universidad alcanza sus mayores méritos académicos impartiendo sus cursos de Historia de las religiones, hasta su muerte en 1986.
De esa larga etapa americana proviene parte importante de las publicaciones de Eliade. Una etapa en la que se consagra como una de las voces más autorizadas en el estudio de las religiones.
Su obra abarca los más diversos temas y panorámicas, desde el ensayo preciso (por ejemplo El Chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis) a las monografías (por ejemplo Patanjali y el Yoga), al ensayo de síntesis (por ejemplo Mito y realidado El mito del eterno retorno), a la historia sistemática (su inacabada Historia de las creencias y de las ideas religiosas) y el tratado (su imprescindible Tratado de historia de las religiones).
Lo que esta vasta obra señala es una intención básica: la de rescatar la historia de las religiones de la fría y distante erudición que le precedía o le rodeaba. Para Eliade el hecho religioso es un hecho vivo, incluso cuando se estudia su recorrido histórico. Según él mismo definió, “la historia de las religiones no se limita simplemente a una disciplina histórica, … es igualmente una hermenéutica total llamada a explicar cualquier clase de contacto del ser humano con lo sagrado”.
Por eso, el mérito de Eliade consiste en haber rescatado esta disciplina de una especialización erudita y fría, de unas pautas interpretativas en clave materialista o freudiana, todas ellas ajenas y externas al hecho religioso mismo. Es así que definimos su actitud como un estudio “desde dentro”, y su método como una hermenéutica total que acude a campos o enfoques diversos (el fenomenológico, el simbólico, el histórico, el mitológico, incluso el literario). Y ello sin pérdida de rigor o erudición, pero eso sí con una capacidad transversal, sintética, panorámica, y sobre todo sugestiva, que puede tocar la sensibilidad del lector actual. Él no disecciona cadáveres, sino que observa cuerpos vivos, aunque sean cuerpos del pasado. Este tipo de actitud le acerca al enfoque jungiano con el que compartió inquietudes en el llamado círculo Eranos. También es reconocible la influencia de la revolucionaria obra Lo santo de Rudolf Otto.
Es por ello que debe agradecérsele también un estilo directo. De hecho este rasgo no es sólo estilístico, forma parte del todo de una actitud. Eso se ve muy claramente en una de sus obras cumbres: el Tratado de historia de las religiones. Contra lo que puede esperarse de un Tratado, parece que la exposición no contenga una metodología precisa, o al menos –y eso también se agradece- no contiene farragosas disquisiciones o introducciones metodológicas. Sólo encontramos una breve presentación a cargo de Georges Dumézil, un escueto prólogo a cargo del autor y un primer capítulo que aborda cuestiones de método pero ya entrando en materia, en este caso en la cuestión de las hierofanías.
El método va desarrollándose a lo largo de la propia obra, en la forma de abordar cada temática, con la intención siempre expresa de mostrar una panorámica y un entendimiento sintético.
Ávida curiosidad y capacidad narrativa
Probablemente esta actitud metodológica no sólo responda a una elección consciente en el campo propio de su disciplina. Se adivina ahí también al narrador. Y una curiosidad sin límites, curiosidad que un exceso de rigor metódico limitaría.
En efecto, su estilo ensayístico es profundamente narrativo, incluso mítico. Y su curiosidad le lleva a recorrer fuentes dispares, enfoques distintos, temáticas aparentemente lejanas pero en las que él descubre relaciones significativas. Toda esa red de relaciones ha de ser descubierta mediante un método eminentemente literario: la literatura posee esa libertad que a veces el ensayo no posee. Un ejemplo elocuente es su ensayo De Zalmoxis a Gengis-Khan. Esta obra se inicia en la figura mítica de la Dacia neolítica, figura que fue retomada por la escuela pitagórica, y tras numerosas incursiones en las religiones y el folklore de la Europa Oriental fija su atención en el jefe mogol del s.XII-XIII y aún se adentra en las expresiones cristianas del dualismo.
Todo este amplio análisis, hecho con rigor y amenidad, sólo puede hacerse con la maestría de Eliade, y con su capacidad narrativa, aunada a un conocimiento profundo y detallado de las fuentes manejadas.
Es tal el dominio de la materia por parte de Eliade que pocos podían atreverse a elaborar a título individual una Historia de las creencias y las ideas religiosas de alcance universal. Obra inacabada e interrumpida a su muerte, ofrece sin embargo en sus tres volúmenes una panorámica muy completa (su discípulo Ioan P. Couliano se encargó del cuarto y último volumen). Pero, al margen de su capacidad individual, también debe destacarse su capacidad para las obras colectivas. En esta línea, la obra más destacable es The Encyclopedia of Religions, obra por él dirigida que consta de 16 volúmenes.
Pero, como ya dijimos antes, la vocación más profunda de Eliade era la de narrador, aspecto en el que fue, a pesar suyo, menos reconocido. Ahora, con la reciente publicación de esta parte de su obra, el reconocimiento ha llegado. En esta faceta, Eliade se muestra formalmente bastante tradicional: entiende que la novela ha de contar una acción, describir unos personajes y sugerir una conclusión. Es indicativo, por ejemplo, que criticara las novedades formales de un Joyce. No significa eso que su narrativa pretenda un realismo a ultranza. Al contrario, en muchas de sus novelas y relatos se respira una atmósfera irreal y mágica. Quizás la obra más lograda en esa línea sea Medianoche en Serampor, conjunto de dos relatos que convencionalmente podrían clasificarse dentro del género fantástico o exótico, pero que por su profundidad espiritual desbordan tal estrecha clasificación. También a ese género pertenece la novela corta La señorita Cristina, una “historia de fantasmas y de amor” situada en su Rumanía natal.
La mayor parte de la obra narrativa de Eliade sitúa justamente la acción en Rumanía, como si las raíces le obligaran a retomar los paisajes de su infancia y de su juventud incluso tras largos años de ausencia. En alguna de ellas, como la ambiciosa La noche de San Juan, se recrea el clima cultural y político de la Rumanía de entreguerras.
Al margen de que consideremos que su obra narrativa es más irregular que la ensayística, aunque contenga obras muy notables, su sola producción da fe de un espíritu inquieto, abierto a una forma de contar que supera la rigidez del simple erudito. Esa característica también es visible en sus diarios y memorias. Constituyen el valioso testimonio de uno de los intelectuales más agudos de ese siglo, de un siglo que quiso enterrar la religión y acabó reencontrándola.
Mircea Eliade nació en Bucarest en 1907. Se licenció en filosofía en 1928. Partió a la India, donde residió hasta 1931 estudiando sánscrito, filosofías y religiones en Calcuta al lado de Dasgupta. También vivió aislado en el Himalaya durante seis meses. De vuelta a Rumanía se doctoró con una tesis sobre el Yoga, antecedente de su famosa obra Yoga. Libertad e inmortalidad. Enseñó hasta 1939 historia de las religiones. Al estallar la II Guerra Mundial fue nombrado agregado cultural en Londres. Se exilió en París en 1945, donde acabó enseñando en la Sorbona. En esta etapa de su estancia en Francia se fraguó su prestigio: publicó, entre otros, su Tratado de historia de las religiones (1949). Colaboró con Jung en el círculo Eranos y con Jünger en la Revista “Antaios”. En 1956 se trasladó a EE.UU., instalándose en Chicago, en cuya universidad desarrolló hasta su muerte en 1986 su labor docente e investigadora. Entre sus numerosas publicaciones destaca su inacabada Historia de las creencias y de las ideas religiosas (1976-1985) y la dirección de la obra en 16 volúmenes Encyclopedia of Religions.
Esta bibliografía no pretende ser exhaustiva. Se presenta por orden alfabético, según géneros, y según las ediciones más asequibles.
Alquimia asiática. Paidós, Barcelona, 1992
El Chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis. Fondo de Cultura Económica, México, 1992
Cosmología y alquimia babilónicas. Paidós, Barcelona, 1993
Herreros y alquimistas. Alianza, Madrid, 1996
Historia de las creencias y de las ideas religiosas. 4 vols. Paidós, Barcelona, 1999.
Imágenes y símbolos. Taurus, Madrid, 1992
Iniciaciones místicas. Taurus, Madrid, 1989
Mefistófeles y el Andrógino. Labor, Barcelona, 1984
El mito del eterno retorno: arquetipos y repetición. Alianza, Madrid, 1998
Mito y realidad. Labor, Barcelona, 1985
Mitos, sueños y misterios. Grupo Unido de Proyectos y Operaciones, 1991
Ocultismo, brujería y modas culturales. Paidós, Barcelona, 1997
La Prueba del laberinto. Cristiandad, Madrid, 1980
Lo sagrado y lo profano. Paidós, Barcelona, 1998
Tratado de historia de las religiones. Cristiandad, Madrid, 1981
El vuelo mágico y otros ensayos. Siruela, Madrid, 1997
Yoga. Inmortalidad y libertad. La Pleyade, Buenos Aires, 1977
De Zalmoxis a Gengis-Khan. Cristiandad, Madrid, 1985
Obra en colaboración
The Encyclopedia of Religions. 16 vols. Ed. dir. M. Eliade. MacMillan, New York, 1987
Eliade, Mircea ; Couliano, Ioan P. Diccionario de las religiones. Círculo de Lectores, Barcelona, 1997
Eliade, Mircea ; Kitagawa, Joseph M. Metodología de la historia de las religiones. Paidós, Barcelona, 1996
Narrativa
Boda en el cielo. Ronsel, Madrid, 1996
El burdel de las gitanas. Siruela, Madrid, 1995
Los jóvenes bárbaros. Pre-textos, Valencia, 1998
Medianoche en Serampor. Anagrama, Barcelona, 1981
La noche de San Juan. Herder, Barcelona, 1998
La señorita Cristina. Lumen, Barcelona, 1994
Tiempo de un centenario. Kairós, Barcelona, 1999
El Viejo y el funcionario. Laia, Barcelona, 1984
Diarios y Memorias
Diario íntimo de la India. Pre-textos, Valencia, 1998
Diario íntimo indio (1929-1931): novela indirecta. Pre-textos, Valencia, 1997
Fragmentos de un diario. Espasa-Calpe, Madrid, 1979
La India. Herder, Barcelona, 1997
Memoria. Tomo 1. Las promesas del equinoccio. Taurus, Madrid, 1983
Mircea Eliade
Mircea Eliade (1907-1986) está considerado como uno de los más relevantes historiadores de las religiones. Nacido en Rumania y licenciado en filosofía en la universidad de Bucarest, se trasladó a los 21 años a la India, sintiendo que la educación en su país natal no podía aportarle algo que encontraba a faltar para comprender el alma humana -una carencia que intuyó que podría completar viviendo y asimilando la cultura oriental que la India podía ofrecerle.
Deseando leer textos clásicos del hinduismo que no habían sido traducidos a lenguas occidentales, sobretodo acerca del yoga y del tantra, pasó tres años en Bengala estudiando el sánscrito con Desgupta. Seguidamente se retiró durante un año en los Himalayas, en Hardwar, para practicar yoga como discípulo de Swami Shivanananda. La estancia en la India representó el gran período de formación intelectual de Eliade, en el que elaboró su visión de la religión, desde su etapa en las sociedades cazadoras y las agrícolas, las primeras culturas que dominaron los metales, las grandes religiones… En la India aborigen pudo enlazar también las creencias cosmológicas de los pueblos ágrafos indoeuropeos, que en illo tempore abrazaban la totalidad del espacio eurasiático.
Pero principalmente fue la práctica del yoga lo que aportó a Eliade un pilar que faltaba en su cultura religiosa occidental: más allá de los sistemas filosóficos y de los rituales, que había hallado tanto en Europa como en la India, la férrea práctica de lo que él denominaría las técnicas psicofisológicas del yoga, le llevaría a experimentar estados místicos de la consciencia, o sea: la experiencia directa de lo sagrado, algo que suponía la validación de todo el sistema filosófico y ritual posterior -una abstracción que Eliade encontraba falta de sentido sin la piedra angular de la experiencia extática.
A su retorno a Europa, Eliade emprendió una carrera literaria que se dividiría en dos ramas, en cierta manera complementarias: por una parte el estudio riguroso del fenómeno religioso, que culminó con su voluminosa Historia de las creencias y de las ideas religiosas, y por otra parte las novelas de base autobiográfica, en las que recreaba de forma fantástica las experiencias espirituales que vivió durante su estancia en la India, sobretodo durante el período de Hardwar.
Si Jung, el psiquiatra suizo, representa el intento de articular y dar a comprender a la mente occidental la fenomenología de la experiencia mística, mediante el estudio de los ‘símbolos de la mente inconsciente‘, Eliade representó durante el siglo XX la articulación y la pedagogía del fenómeno religioso, pero no tan sólo el propio de la historia occidental, sino el proceso religioso que aconteció en Eurasia desde el neolítico en las sociedades de cazadores, hasta el advenimiento de las grandes religiones como el budismo, el mazdeísmo y el cristianismo. Junto a Campbell, Eliade sobresalió en escribir unos libros a la vez doctos y de una gran claridad, que a la vez se convirtieron en enormemente populares. Lejos de usar un estilo especulativo, abstracto y confuso, sus trabajos facilitaron la recuperación del respeto acerca del fenómeno religioso, tan vilipendiado en occidente a lo largo del siglo XIX.
Entre sus obras más conocidas, destacan ‘El mito del eterno retorno‘, ‘Yoga. Inmortalidad y libertad‘, ‘El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis‘, ‘Lo sagrado y lo profano‘, ‘Tratado de historia de las religiones‘, ‘Cosmología y alquimia babilónicas‘, ‘La noche bengalí‘.
Después del redescubrimiento de los enteógenos, y por haber escrito el inmortal El Chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis, Eliade ha sido criticado por no haber incluido y estudiado las plantas visionarias en el complejo chamanístico expuesto en el libro. Existe confusión acerca de este punto, pero de todas maneras ha de considerarse que Eliade escribió el libro sobre chamanismo en 1951, cuando los estudios sobre enteógenos estaban aun en pañales. Y en cierta manera es normal que Eliade centrara su atención en las técnicas arcaicas del éxtasis, pues su acceso a experiencias místicas aconteció como consecuencia de la práctica del yoga.
En cierto modo Eliade dio un primer paso en relación a la comprensión de las experiencias espirituales inducidas por enteógenos, al intuir que el yoga suponía una técnica psicofísica para alcanzar estados místicos de la consciencia. Así, una de las principales objeciones que se plantearon a la relación de los enteógenos con las experiencias espirituales era que estas no podían ser inducidas por algo físico, y menos una determinada molécula, ya que en occidente se consideraba desde antaño que lo espiritual y lo material eran reinos distintos y sin relación alguna. Eliade, al intuir que las experiencias espirituales de los yoguis podrían ser articuladas por una técnica y unas prácticas físicas, corporales, abrió una primera posibilidad y entendimiento a la relación entre mente y materia, entre cuerpo y espíritu.
Años más tarde, sintiendo demasiado ardua la revisión de sus escritos a la luz de lo que había aportado la etnobotánica, Eliade reconoció la importancia del papel de los enteógenos en el fenómeno religioso, si bien comunicó esta posición sólo a nivel privado a personas como Peter Furst o E. Jünger, con quien dirigió la publicación Antaios.
CITAS
«(…) mi objetivo consistía únicamente en hacer inteligible al mundo moderno -lo mismo occidental que oriental, a la India lo mismo que a Tokio o a París- unas creencias religiosas y filosóficas poco conocidas o mal comentadas.» (La Prueba del Laberinto)
«La historia de las religiones se refiere a lo más esencialmente humano: la relación del hombre con lo sagrado. (…) Las crisis del hombre moderno son en gran parte religiosas en la medida en que suponen la toma de conciencia de una carencia de sentido» (La Prueba del Laberinto)
«Un día no lejano, Occidente no sólo tendrá que conocer y comprender los universos culturales de los no occidentales, sino que además se verá obligado a valorarlos como parte integrante de la historia del espíritu humano.» (Diarios -1960-)

Mircea Eliade
Mircea Eliade (9 de marzo 1907 en Bucarest, Rumania; † 22 de abril 1986 en Chicago, Estados Unidos) fue un filósofo, historiador de las religiones y novelista rumano. Hablaba y escribía con corrección en ocho lenguas: rumano, francés, alemán, italiano, inglés, hebreo, persa, y sánscrito. Llegó a formar parte del Círculo Eranos.
Biografía
Estudió el bachillerato en Bucarest y posteriormente Filosofía en la misma ciudad, licenciándose con un estudio sobre la Filosofía en el Renacimiento Italiano, para lo que viaja a Italia y entra en contacto con G. Tucci; éste le pone en comunicación con el que será su gran mentor, Surendranat Dasgupta; se trasladará a la India y estudiará la lengua, el pensamiento y la tradición religiosa del hinduismo. De 1932 a 1940 enseñará en Bucarest; en esta época colabora con periódicos de extrema derecha y se vincula al movimiento fascista de la Guardia de Hierro (nunca se retractó de esas tomas de postura por lo que hay quien cree que esa vinculación empaña su notable construcción teórica). En 1940 es nombrado agregado cultural de la embajada de Rumania en Londres y posteriormente en Lisboa.
Al terminar la segunda guerra mundial viaja a París donde llegará a ser profesor de la École Pratique des Hautes Études hasta 1957, año en que es nombrado Catedrático de historia de las religiones en la Universidad de Chicago, donde enseñará hasta su muerte acaecida en el año 1986.
Obra
- Tratado de Historia de las Religiones
- Historia de las creencias y las ideas religiosas (cuarto volumen póstumo)
- El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis
- El Yoga. Inmortalidad y libertad
- El mito del eterno retorno
- India
- Imágenes y símbolos
- Herreros y alquimistas
- Lo sagrado y lo profano
- Mefistófeles y el andrógino
- Mito y realidad (Aspectos del mito)
- Ocultismo, brujería y modas culturales
- Mitos, sueños y misterios
- Alquimia asiática
- De Zalmoxis a Gengiskhan
- Diccionario de las religiones
- Permanencia de lo sagrado en el arte contemporáneo
- El mito del buen salvaje o los prestigios del origen
- Crisis y renovación de la historia de las religiones
Y como faceta menos conocida, también es autor de narrativa:
- Cómo encontré la Piedra Filosofal
- Maitreyi, La noche Bengalí (1933)
- El burdel de las gitanas
- La señorita cristina
- Medianoche en Serampor
- A la sombra de una flor de lis
- Tiempo de un centenario
- Diecinueve rosas
- La noche de San Juan
Escritos Autobiográficos:
- Memoria I. Las promesas del equinoccio (1907-1937)
- Diario íntimo de la India (1929-1931)
- Diarios de Portugal (1941-1945)
- Diario (1945-1969)
Antología de textos:
- El vuelo mágico y otros textos
Picudo rojoMiguel ServetHerejesMapas antiguosTeosofiaTeoria liberacionLeonardo BoffVolcan SantoriniAvarisMasaru Emoto